Un film con resultados en mayúsculas aunque haya pasado desapercibido.
John Carney, director y guionista irlandés, nacido en el 72 (es decir, savia nueva), en su segundo film nos introduce en el mundo de la música como nunca antes se había hecho. Con mucha corrección en la dirección de escena y una interpretación sublime de dos actores también desconocidos, (excepto en Irlanda, "famosos" por su grupo)
Glen Hansard, apareció en otra cinta musical por allá por el lejano 91 "The Commitments" . Es autor de todos los temas musicales que interpreta y su pasión se ve reflejada en cada nota que suena. Su acompañante entre otros en esta aventura es Markéta Irglová, que grabó el álbum “The Swell Season”, nunca antes vista en la gran pantalla, pero también amante de la música (empezó a tocar a los 7 años) y ahora actúa con el grupo "The Frames", junto con su compañero de reparto en este film. Esta banda dublinesa ya va por su sexto disco.
Esta película posiblemente no llegue a los corazones de todos aquellos que no sientan amor por la música y aviso: la banda sonora es puro indie. Qué letras, qué melodía, qué subidas y bajadas de vigor musical aderezadas con sinceridad, pasión y belleza. "Once (una vez)" es la muestra de cómo con poco presupuesto importando sólo la creatividad, pueden conseguirse joyas por las que nunca pasará el tiempo y totalmente universales.
Un gran regalo, una pequeña maravilla.


