La Coctelera

Categoría: literatura

LA BICICLETA (relato)

.

Tras varios intentos sabía que ése era su camino. Estaba predestinado a ello. Todo debía de ocurrir como estaba dictaminado por la sabia naturaleza, que una vez más se mostraba imponente ante los ojos cansados de Tom. Pellizcó un sucedáneo de realidad y consiguió adquirir un trocito de ilusión hipnótica y dolor endógeno, pues cuanto más miraba por la ventana más sabía lo lejano que estaría siempre de vivir en la pura realidad, si es que esta existía.

Observó como la Bicicleta oxidada estaba tirada en la calle, cansada y aburrida; esperando a ser retirada, a morir dignamente. Una mujer de sombrero de ala ancha con una flor indeterminada circuló a su lado y no prestó la más mínima atención a la Bicicleta. La calle quedó vacía por unos instantes, para luego vivir una eclosión de gentío apabullante, al salir del cine de la esquina los espectadores de otra película devacía trama y nulo enarbolamiento, de acción y tiros, y coches explotando y donde el bueno siempre es bueno y el malo es malísimo. Todas las cabezas pensantes, extasiados de no razonarni reflexionar sobre el guión, pasaron al lado de la bicicleta roja desteñida por el sol y el tiempo, y tampoco mostraron ningún gesto, ni una mirada, ni la más mínima atención.

La Bicicleta empezó a sentirse desconsolada, abandonada, es cierto que ya servía de poco, pero aún podría dar cierta utilidad, tal vez no como transporte o diversión, tal vez alguien quisiera fotografiarla...Pero ni como parte de reciclaje férreo, como metamorfización esta Bicicleta tenía ya actividad.Parecía que nadie conocía de su existencia, o mejor dicho, nadie quería hacerse cargo de ello.

Diez minutos después comenzó a llover y la bicicleta que antaño hubiera sido resguardada de las húmedas gotas mojadas, ahora era violada por un gran manto de agua, ultrajada de nuevo, como hace tres días, cuando varios niños perversos la destrozaron, la escupieron, la patalearon e insultaron, incluso rajaron su cuerpo. Toda su vida pasó por delante de ella en pocos segundos, todo el esfuerzo realizado, todas las cuestas, todas las pendientes. Todo el peso encima suyo, durante mucho, mucho tiempo. Pero ahora ya no era nada, más que una bicicleta quebrantada por el tiempo, en un mundo donde la experiencia ya no cuenta cuando se tiene, donde el trabajo realizado no se observa antes del que hay que hacer. Nada era ya, más que migas, recuerdos, paseos pasados, cenizas.

Una familia al completó pasó cerca, sintiendo ella su calor, su último aliento de vida, su última oportunidad. Un niño, una niña, madre y padre que salían de dialogar sobre elafirmamiento del sacrificio, curiosa paradoja, y ella allí sola.

Tom dejó de mirar por la ventana, se metió en casa y fue directo al despacho, donde en el tercer cajón guardaba una pistola semiautomática, la observó, la cogió y la cargó con dos balas. Se dirigió de nuevo a la ventana y vio la Bicicleta, sin dudarlo ni un momento, le atestó un tiro y luego se propinó uno a sí mismo, apoyando el arma sobre el hueso temporal de la cabeza. Nada hubiera pasado más allá de lo normal, si la Bicicleta en realidad hubiera sido una bicicleta y no el nombre de una anciana y Tom hubiese sido Tom y no la Muerte con guadaña.


Antonio Gil Medina, 2004

La novia de las sombras (relato)

Miniprólogo:

Por fin, y bajo petición de algunos seres que circulan por aquí, cuelgo en la web una creación propia. Aunque soy reacio a exhibir mi producción literaria, hoy me siento lanzado y os regalo este relato. No es muy largo, aunque aquí en el post y el hecho de leer en el monitor os puede cansar, os ruego paciencia o que uséis una impresora.
Este relato lo escribí hace muchos años, pero le tengo un especial cariño. El uso de palabras y recursos de la literatura gótica son víctimas de las lecturas de aquel momento (ay! Lovecraft, cuánto tergiversabas todo!!!). El género literario al que pertenece es narrativa poética.¿Otro género también desconocido?
Deseando que os guste... no demoro más la lectura. Os aconsejo que os hagáis un té inglés, Y saboreéis este relato con calma. ¿Os atrevéis?

LA NOVIA DE LAS SOMBRAS

Oigo millones de voces gritar mi nombre y mientras arranco mi carne, siento ganas de morir nuevamente, sumergirme en la no existencia, la tranquilidad eterna.

De noche salgo renacido del reposo en mi cubil, entre negras sombras confundido, acechando a través de la oscuridad el nuevo y dulce olor a sangre.

Descubro emanaciones nuevas de líquidos que confundo entre deseos y realidad y para evitarlo, reanudo una noche más el ritual, proceso que me permite sentir de nuevo confianza en mí mismo, acrecentar mi capacidad de decisión hacia una víctima que me asegure la vida, al menos durante un día más, intentado evitar seres de sangre y existencia fría, la celebración me asume en el estado que me permita reconocer el hálito de sangres calientes. cuerpos ardientes para al adentrarme en ellos gozar del placer del que ya soy esclavo, sin ser dañado.

Tras finalizar el culto a los seres ancestrales del más allá y beber de la copa sagrada del Nuevo Dios me lanzo en vuelo, una noche más, hacia mi vejación, tortura ya de mi esencia.

En el amparo del crepúsculo ido esperas mi llegada, tú, víctima de mi sed de martirio, me aguardas, mordida ya por mi delirio. Puedo oler tu sangre desde mi ciego vuelo, amarte deseo solamente, pero la calidez de tu savia me abruma, me retuerce, me hace sentir el temor en mis venas, cuerpo demasiado ardiente para una época de decadencia, ¿serás ardid o fortuna? Decidiré al observar tu figura, me ampararé en las leyes físicas, pues como leyes naturales, decidirán hoy por mí mi destino.

Siento ganas de morir, es más mi cuerpo ya carece de vida, pues peor que la muerte humana, la mía es cruenta, puesto que bebo la sangre la vida de las que mueren por mí, de amor extasiadas, mi tiranía es de naturaleza egoísta al poseer como necesidad vital el extirpar la vida de los demás.

Y llegando a tu alcoba, convertido en figura espectral, te miro, tú, cuerpo desnudo ante mi percepción, silueta cubierta en sedas semitransparentes que reencarnan y elevan mi deseo en la más prominente pasión, a tan alto nivel que las llagas y estigmas del pasado sucumben por instantes. Esperando en vela mi sádico albedrío, me invitas a que adentre en tu aposento sombrío, porque tú ya sabías que vendría por ti, esta noche.

Al ver tu mirada y gestos decididos, tiemblo sin saber si es de miedo o de frío. En tus ojos leo el terror que te inspiro, pero sé que te atrae el sutil maleficio de apagar mi sed con tu vida y de sentir en tu cuello mis fauces de vidrio.

Taciturnas luces de candelabro me confunden de nuevo entre las sombras, decido despojarme de mis atuendos oscuros para poder mostrarte mi interior, con el afán de conquistar antes que tu cuerpo tu alma, y es así como puedo explicarte cuanto sufrimiento guardo convocado, cuantas noches de delirio y tormento he pasado. Pero el experimento contigo no parece funcionar, (¿qué se podía esperar de una criatura tan pura como tú?) en vez de compasión tu cuerpo comienza a temblar de pavor, horror y aprensión.

—No, mi amor, no me ofrezcas tus últimos alientos, aún queda mucho por decidir, la noche nos entela con esa enorme luna llena, tranquila, pronto guardaré mis horrores y te mostraré el camino hacia el amor, hacia la eternidad.

Me arrodillo frente a tu cama y acaricio tus cabellos de oro negro. Suscito mis manos alrededor de tu cuello y me excito al observar como el estremecimiento de placer te ha hechizado, tu dermis se me muestra suave, limpia, portadora de los más inmensos placeres jamás conocidos, al unir tu piel con la mía escalofrios ardientes toman lugar en mi gélida nuca.

Sorprendido oigo de tu boca amargas palabras como la traición

—Créeme, no es tal sacrificio —dices sonriendo amargamente, agitándote violentamente de excitación.

Me retuerzo cuando mis labios buscas plena de deseos y me besa como no hace ningún vivo, semejando murmullos que auspician suplicios ¿Quién es aquí la víctima? ¿No eres ya un ser de mi especie?

Dulcemente tumbada sobre el lecho te despojas de tus velos, cálida muerte. Con mirada enternecedora te me ofreces, sé que lo deseas. Y tus senos tétricos de cristal frío los siento en mi boca que ha enmudecido, encandilada. Siento deseo de morderlos y dar paso al acto iniciático de absorción, mas no, es pronto aún…

—En tus manos está mi destino, toma mi sangre para tu cuerpo divino, por ti moriré en amor rendido— me dices entre gemidos. Y mientras me abrazas con fuerza, siento el calor del líquido que anhelo en tus venas correr raudo. Tu amor me turba, caen lágrimas rojas de mis ojos enmarañados.

—¿Querrás tú ser mi compañera de desvelos? No... mi amada, sé que es demasiado egoísta ofrecerte tal capricho, los sufrimientos son muchos para decidir si serlo o no en una noche ¡Oh! Me maldigo por haberte descubierto oportunidad tan oscura y abismal.

—No, no... déjame hablar sé que atisbas una realidad nueva, lo veo en tu mirada lánguida y alicaída, y yo puedo proporcionártela, sé que podré cumplir tus deseos y hacer de tu existencia un símbolo de todo significado. Déjame ayudarte y verás cómo tu mundo adquiere un nuevo sentido. Mi amor por ti sobrepasa las fronteras de lo posiblemente humano, de lo conocido...

—Calla, calla maldita, no digas más sandeces, no conoces mis martirios, estás hipnotizada por el delirio del placer ¿no recuerdas lo ocurrido cuando te mostré mi pasado? No permitiré que tú formes parte de mi pesadilla, eres ánima demasiado noble, no mereces tal castigo. Tal vez ya sepas demasiado.

—No, aún quiero saber más, antes no conocía el placer que puedo alcanzar, tú me lo has descubierto y me siento en deuda contigo...

—¡Oh! Eres tan majestuosa que me deslumbras, pero creo que ya es tarde...— sin poder evitarlo, clavo mis fauces en tu cuello fornido, tus brazos rodean mi espalda, te estiras sobre el lecho, cayendo mi cuerpo sobre el tuyo. Y al notar tu sangre que corre a chorros y recorre mi garganta, ebria, succiono con brío y caigo a tus pies aún cálidos, yo rendido. Mas vuelvo a ver la luz que se apodera de mi sustancia, la luz que me hace ser vampiro, y sin perder fuerza, mientras tu vida bebo, me introduzco en ti como nunca nadie lo hizo, aportando los más sublimes placeres a tu cuerpo, ahora completamente mío.

Cae mi rostro sobre tu herida mortal, manchando de sangre mi mejilla, tu cuello... Levanto mi mirada y te veo exangüe, solo un hilo fino de algodón sostiene tu vida que escapa en sigilo.

Acaricio tu rostro ensangrentado, veo tus ojos brillantes y es cuando gritando me maldigo ¿Qué soy? ¡Insaciable, bestia de sangre embebida! Desgarro mi cuello con mis uñas, me miras cansada, premórbido rostro, esperando que las tinieblas te cubran con su mortal abrigo.

Deseo dejar de ser, de existir, quiero morir, mas el dolor me convulsiona la cordura y el anhelo. Insoportable observar espectáculo de tan trágica magnitud. En un momento de locura e doy de beber mi sangre de vampiro y te aferras a mi cuello como un animal hambriento. Jadeas sedienta de muerte.

Te aparto suavemente y te acuno entre mis brazos, lentamente. Ahora eres tú quien ha nacido tras morir. Sonríes y no puedo soportar mirarte, de nuevo recuerdo mis furias internas, mi angustia permanente, sé que tú también padecerás mis miedos. No sé porque lo he hecho, tú lo deseabas, pero ¿sabías realmente lo que significaba? Me maldigo de nuevo.

Siento el deseo de explotar , de dejar de padecer la eterna vida, esquivando extraños y mirones, huyendo de la luz un día tras otro, arrepintiéndose una y otra vez por lo que se consuma cada noche.

Te cojo de la mano, la luz de la pradera advierte que nuestro enemigo llega, el resplandor es la muerte, me miras sin comprender, veo la duda arremolinándose en tus ojos de tinieblas, pero ciega te sobrecoges al comprender lo sucedido, al abrazarte noto tu miedo.

Tarde es.

La muerte has elegido, la luz del sol, nuestro peor enemigo, con su haz cálido nos cubre. Nos quema el dorso, nuestras carnes se caen como cieno fundido y de dolor lanzas tu último alarido, pero antes nos fundimos en un largo, eterno beso, mientras nuestros cuerpos se deshacen como podridos.

Morimos el uno con el otro y solo las cenizas queda de nuestras carnes, cenizas que acompañañ al viento en su vuelo, hasta el profundo y siniestro océano.

¿Qué importa realmente el cuerpo, cuando somos la misma alma?

Tal vez en algún lugar, alguien rece por nosotros, tal vez, sólo tal vez, alguien pueda perdonarme.

Narrativa urbana


Hoy hablaré de literatura,de un tipo de literatura que es desconocida para muchos, ya que los círculos comerciales basados en la publicidad abarcan casi todo el mercado y convierten en desconocidos incluso a géneros literarios completos. Este es el caso de la narrativa urbana, un género muy exitoso en las dos Américas pero casi desconocido en Europa, a excepción de Reino Unido.

Cierto es, que el estilo de la narrativa urbana bebe de otros autores, que no pertenecen a los 90, (como J.D. Salinger, escritor norteamericano producción literaria:1940-65) pero su estilo de narración permitiendo observar el pensamiento del protagonista de la historia, la dota de una nueva manera de contar las cosas.


LIBROS - AMERICAN PSYCHO

American Psycho. Bret Easton Ellis.

Aunque es imposible enumerar todos los rasgos de la narrativa urbana, hay una serie de elementos que las diferencia de otros géneros:


- El quiebre de la cronología narrativa: los hechos narrados no siguen el orden temporal exterior, sino que son presentados por el narrador con total libertad, según el efecto que desee producir en la obra.

- La multiplicidad de espacios: el espacio no es único sino que se multiplica. Esta multiplicación muchas veces se corresponde con una diversidad de tiempos, pero también con tiempos coincidentes.

- El narrador protagonista, más frecuente que el omnisciente: este cambio del punto de vista de los acontecimientos narrados provoca una nueva y particular visión de los hechos, relatados desde la persona que los está viviendo y no desde afuera. Muchas veces se emplean, también, varios narradores en un texto; de ese modo, un mismo suceso es relatado desde distintos puntos de vista.

- La incorporación de lo fantástico, de elementos inexplicables y absurdos que proyectan el texto más allá de la comprensión racional. La razón no es la única vía de acceso a la verdad absoluta (que se cuestiona dentro del relato). Se plantea la inexistencia de una única verdad y se provoca incertidumbre en el lector.


Cuando en 1985 Bret Easton Ellis publica Menos que cero con tan sólo 21 años, se convirtió bruscamente en famoso, prácticamente en un ícono cultural y el libro en un best-seller. La novela fundó una nueva manera de narrar, un estilo que sería adoptadorepetitivamente en Hispanoamérica buscando un equivalente nacional a los «Chuchan boys» de Los Angeles: jóvenes hijos de productores de Hollywood que consumen cocaína a granel, manejan coches deportivos, frecuentan discotecas de moda y experimentan con el sexo tanto como con el vacío de sus vidas: yuppies con faltas existenciales. La publicidad decía que en esta novela se reconocía una generación. Pero fue el canadiense Douglas Coupland, con la emblemática Generación X (1991) -otro éxito de ventas, otro famoso-, quien inventó, con la bendita letra, una marca de época, el símbolo de la indefinición. Éste fue, como dice Vicente Verdú, «un libro insignia de los años noventa». A ellos agreguemos los nombres de David Leavitt, Jay McInerney, Tamma Janowitz, Jayne Anne Phillips o Michael Marshall Smith, en la misma línea.
CIUDAD
El éxito de la narrativa urbana era un hecho, un próspero negocio y un prometedor mercado. Es así que inclusive los publicistas de Pepsi idearon la frase «el sabor de la nueva generación». Ocurrió que las novelas tuvieron sus sucedáneos temáticos en películas (Bodies, Rest and Motion, Slacker, Dazed and confused, Singles, Reality bites), la ropa, el dirty look, el MTV (Beavis and Butthead), el sonido grunge de Seatlle.

Se trataba de vaciar el escaso contenido añadiéndole marketing a todo: la apatía, el cinismo, la desconfianza, la indefinición, las frustraciones, el nihilismo de bolsillo, las camisas de franela.
Héroes
En España José Angel Mañas (Historias del Kronen, Premio Nadal 1994) que se convirtió, sobre todo después de la adaptación cinematográfica de Montxo Armendáriz, gracias a cuyo guión Mañas obtuvo el correspondiente Premio Goya, en novela de culto, y Ray Loriga (Héroes, 1996).

Los autores más destacados en Sudamérica son los escritores más publicitados: el chileno Alberto Fuguet y Jaime Bayly.

Las técnicas y los discursos de estos autores tienen una evidente filiación con los norteamericanos nombrados, pero la fórmula de esta literatura generacional parecía rendir buenos frutos y se convertía en un fenómeno en todos los sentidos del término, para desconcierto de la academia, la crítica y los guardianes del orden de la literatura seria.

El mercado, generaba sus propios escritores y lectores.

Y los nuevos escritores ya no eran más aquellas figuras sobrehumanas, oráculos de lo bueno y lo malo, pontífices semidioses de las letras. Ahora se abría paso toda una nueva generación.

Muere lentamente - Pablo Neruda

Aquí os adjunto un poema, es uno de esos poemas que hacen que mi corazón siga vibrando, latiendo y estallando, jejeje... Disfrutadlo.

Muere lentamente

Pablo Neruda

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.