¿Y tu qué sabes? Dentro de la madriguera.
2006 Karma Films Todos estos conceptos y preguntas son muchas veces, por no decir siempre, inexplicables y varían dependiendo de las experiencias y el entorno que cada uno posea respecto a su pensamiento. Realizada en el año 2004 como una producción independiente (se estrenó tan sólo en dos salas de cine), ha alcanzado bastante notoriedad entre el público norteamericano ya que halaga el oído de un gran público que simpatiza con el new-age y ciertas prácticas terapéuticas alternativas. La controversia suscitada (ni la crítica, ni la comunidad científica han respondido de manera demasiado entusiasta) parece haber favorecido su propagación y la ha convertido en cinta de culto entre determinado público con un sentido de la credulidad bastante desarrollado. La película pretende dar un mensaje globalitario y unitario de todo ser, siendo todos parte de un mismo punto, de una misma energía, el “big-bang”. Para ello usa la bioquímica y la mecánica cuántica como solución a las preguntas de nuestra vida, sin aportar realmente un contenido axiomático o ecuacional, sólo dando por certeras interpretaciones subjetivas. Muestra de manera bastante confusa, debido a las continuas y repetitivas afirmaciones filosóficas que se suceden sin descanso y mediante animaciones bastante pobres, el poder de la voluntad individual y su influencia sobre nuestro entorno más próximo y a su vez sobre todo el universo. El mensaje es atrevido y relevante y cada persona debería plantearse su crítica y opinión pero éste se ve desmerecido en cierto modo cuando en su misma página web anuncian diversos productos relacionados con la película para próxima venta, como los Mensajes del Agua del Dr. Masaru Emoto, donde se fotografian moléculas de agua, de cantidad idéntica de peso, sometidas a una congelación de -4ºC y se observan las diferencias en sus dibujos a partir de las emociones volcadas en ellas. ¿Metaciencia? ¿una nueva religión? ¿o un nuevo modo de ver el mundo? Tal vez sea todo eso y al mismo tiempo un negocio. Tal vez no sea nada o lo sea todo, pero su aspecto hermético a través de supuestos investigadores y científicos le dota de cierta duda. Cierto es que alimenta y nutre muchas de las preguntas que la razón nos plantea, pero ¿donde empieza el mensaje y acaba el negocio? Este aspecto no pienso discutirlo ya que al menos se ha usado al cine para algo más que entretener y eso ya merece mis respetos, pues el cine no es más que un medio distinto de comunicación, y no sólo una industria de satisfacción social, aún así prefiero el uso artístico subjetivo que estos mensajes globalizadores, pues este film es una libre interpretación de los datos, que por mucho que se apoye en fundamentos físicos y bioquímicos, el ser humano nunca podrá juzgarse a sí mismo o analizar su entorno con total veracidad, porque está dentro de ese mismo sistema y no conocemos aún la capacidad de abstracción suficiente como para separarnos de él. Hoy día la ciencia ha sustituido o anulado en muchos casos los miedos ocasionados por las religiones, pero a veces los receptores realizamos una mala praxis con ésta, obligándonos a dar por bueno y únicamente valioso aquellas soluciones que ésta nos atisba sin una experimentación personal previa. Esto es un gran error. También es cierto que es casi imposible experimentar todos los procesos biológicos y físicos que hacen de este mundo nuestra existencia y es fácil abocar en hacer propias las teorías que nunca se nos han demostrado realmente, convirtiéndolo en la gran mayoría de los casos en un dogma de fe más. Aplaudo algunos pensamientos que se transmiten en la película, pues mi experiencia me ha hecho aprender que cada día que nos despertamos, nos encontramos, y es muy satisfactorio pensarlo así, ante una inmensa red de oportunidades y posibilidades, donde nuestro yo, nuestro estado de ánimo, nuestra predisposición, ejerce una acción directa sobre los estímulos que nos acontecen tras ser interpretados por nosotros mismos. Pero ¿no es todo esto el resultado de la sociedad en la que vivimos que está ansiosa por una renovación espiritual, después de haberse caído varios pilares del pensamiento y la fe? ¿Dejamos de sentir miedo tras conocer estos mensajes? ¿Es bueno dejar de sentir miedo? ¿Necesitamos verdaderamente una ortodoxia al margen de las religiones tradicionales? La película no entretiene, pues su narración es bastante burda y sus medios de animación bastante diáfanos. Las mismas afirmaciones de científicos serios que intervienen son sacadas de su contexto y presentadas como verdades infalibles, cuando en realidad no son más que hipótesis de trabajo. Por ejemplo, se afirma que los indígenas americanos no pudieron ver llegar las carabelas de Colón porque sus mentes 'no estaban programadas para ello' ya que eran unos objetos que su cognosciencia no había aprendido. Y ahí está el gran error de esta película o documental, el querer y no poder. El desear mostrar una conclusión con valores hipotéticos, ya que ni el big-bang es la única teoría de creación del universo ni ningún pensamiento humano puede conocer tales objetivos por, como ya he dicho anteriormente, formar parte de él. En definitiva, lo que pretendía ser una reflexión sobre conceptos filosóficos acaba siendo un objeto más de negocio a través del pensamiento, como la cienciología o Nueva Acrópolis. Es peor que muchos libros de autoayuda.
Director
William Arntz, Betsy Chasse, Mark Vicente
Actores
Marlee Matlin, Robert Bailey Jr., Barry Newman, Armin Shimerman, Elaine Hendrix, Larry Brandenburg, John Ross Bowie, William Joseph Elk
Duración
148 min
Distribuidor
La distribuidora ISAAN ofrece esta película etiquetada por ellos mismos dentro del fenómeno del “cine de la consciencia” o “cine con mensaje”, en su afán de entretener y al mismo tiempo hacer reflexionar al espectador sobre cuestiones filosóficas tales como <<¿Qué es la materia?>>, <<¿Qué sentido tiene la vida?>> o <<¿Existe la divinidad?>>.


